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Mi pensamiento excesivo crónico me ha estado matando: así es como estoy haciendo un cambio

Si usted es el tipo de persona que no puede evitar pensar demasiado en cada pequeña cosa, no está solo. De hecho, eres parte de un grupo bastante grande de personas. Y aunque pensar demasiado puede no parecer un gran problema, en realidad puede tener un impacto bastante significativo en su vida. Si te preocupas constantemente por las cosas que pueden suceder o recuerdas eventos pasados, esto puede afectar tu salud mental. También puede hacer que sea difícil concentrarse en el presente y disfrutar de la vida. Si está listo para hacer un cambio y dejar de pensar demasiado en todo, aquí hay algunos consejos para comenzar: 1. Sea consciente de sus pensamientos. Presta atención a las cosas en las que estás pensando durante el día. Si te encuentras habitando


Últimamente, mi mente se ha vuelto loca. Rara vez me ha dado un descanso de pensar demasiado constantemente. Me estoy volviendo loco. Sin embargo, en lugar de seguir sentado en esto, estoy tomando algunas medidas para liberarme de la preocupación. Después de todo, esas cosas no me pertenecen y merezco tener tranquilidad. Así es como he estado lidiando con el pensamiento excesivo.

Haciendo planes con amigos

Los amigos son una gran distracción del ruido dentro de mi cabeza. Me divierto con ellos y disfruto de su compañía, así que me resulta más fácil estar presente que cuando estoy solo. Puedo concentrarme en lo que sea que estemos haciendo en lugar de esa persona por la que estoy obsesionado. Encuentro que cuando hago muchos planes con amigos mientras estoy pensando demasiado, es menos probable que me sienta loco.

meditando

Esta táctica no es para todos, pero para mí, la meditación es una herramienta clave para lidiar con casi cualquier cosa en la vida, especialmente con una mente divagante. Esta práctica se trata de llevar mi atención continuamente al momento presente en lugar de dejar que se tambalee en el futuro o el pasado. Pensar demasiado no está inherentemente presente, por lo que la meditación me ayuda a ponerme a tierra en lo que es.

Respiración

Puede sonar tonto o simple, pero a veces solo tomo algunas respiraciones profundas para anclarme donde sea que esté. Alivia la ansiedad que a veces viene con pensar demasiado y me llena de una sensación de calma. No me malinterpreten, la respiración no es una panacea natural. A veces no ayuda en absoluto, aunque a menudo puede al menos liberar un poco de tensión.


Practicando la gratitud

La gratitud es una de las herramientas más poderosas que tengo en mi caja de herramientas. Cuando me siento lleno de autocompasión porque estoy atrapado en el desorden de mi mente, esta práctica puede ayudarme a redirigirme a una actitud más positiva. No digo que la positividad sea siempre la solución porque es bueno sentir mis sentimientos genuinos, pero siempre puedo encontrar algo por lo que estar agradecido.

Orando

Este es otro que puede o no ser para ti, pero la oración me ayuda a centrarme. Es como un cálido abrazo, recordándome que estoy bien. No rezo a ningún Dios en particular, rezo al universo, a la energía del amor. Esto funciona de manera similar a la meditación, sacándome del torbellino de mi mente y llevándome al momento presente.


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